6º DÍA. CARVALHO - ALVOR. 30 KM. APROX
DEPORTE: PÁDEL SURF Y KITESURF.
MAÑANA: Amanecimos con todo el Power y el flow del mundo. Green valley en Spoty, Su pan de semillas con jamón y tomates, su cafelito con aroma en la furgo, su hinchao de tabla de pádel a ritmo de reggea, su furgo cerradita, su buen descanso a la espalda, sus gafitas de Snorkel preparadas…¡y a remar!
Bajamos la tabla y arrancamos en Carvalho , con el móvil dentro de una funda del Ale Hop (Qué de cosas nos ofrece esta tienda) , agua, frutos secos y fruta y muchas ganas. Pasamos tres horas remando en un paraje espectacular, de película. Calas y cuevas de postal se entremezclaban entre los tonos azules que el mar ofrecía en función de su fondo. Intenso en zonas rocosas, celeste en zonas abiertas y turquesa con matices cuando aparecía el sol, sol que a ratos se dejaba ver entre nubes que nos daban un respiro. (El sol es mú bonito pero sube la temperatura corporal cuando remas). La zona te permite todo: Tramos de mar revuelto donde luchar físicamente en la remada, momentos de postureo instagrámico con juego de luces en cuevas vírgenes, zonas para zambullirte a ver pescaitos con la máscara de Snorkel y canis con motos de agua o lanchas a alta velocidad que removían el mar transformando tu remar calmado en un juego de equilibro digno de piscina de olas de parque acuático que, en su adecuada dosis, daba a la ruta un puntito gracioso. Tres horas de puro gozo y placer.
TARDE: En nuestra línea de “todoonadaismo” ( Día a tope, día relax por agotamiento), pensamos que 3 horas de adrenalina es poco. Comimos la mar de bien y al fresquito de la furgo una ensalada de pasta y fruta y pensamos “”Siguiente destino?” Y el siguiente destino era Alvor: Una laguna magnífica para hacer Kitesurf con un viento térmico constante y diario, un pueblo bonito a pié de playa, y una zona de sendero y BTT en la propia marisma. De camino descubrí que mi teléfono no es acuático y que la funda del Ale Hop no era gran cosa: Poco a poco mi teléfono fue volviéndose loco por lo que opté por aparcarlo, comprar arroz, sumergirlo y esperar. ( Me fastidiaría bastante perder todos los recuerdos de la ruta en pádel, aparte del dinero del teléfono, pero así son los viajes, circunstancias, decisiones, aceptar y fluír ante las adversidades).
Totá, llegamos a Alvor sobre las 17.00, y comenzamos a andar sin esperanza (Apenas soplaba brisa) por un camino de tablas rumbo a la ría donde se hace Kite, pero para nuestra sorpresa, como si fuera un espacio cerrado, a lo lejos se vislumbraban muchas cometas y el viento comenzaba a subir ( Adoro los microclimas ventosos). Como nos quedaba lejos volvimos a por las bicis y a la media hora, tenía mis 12 metros de cometa ondeando el horizonte con una sonrisa en un spot de agua plato con el agua por la cintura. ¡Oh yeah!
Tres horas de navegada deliciosa y de vuelta a la furgo vemos que tiene un tornillo ¡con arandela! En una rueda. Decidimos no quitarla porque parecía que no perdía aire y pensamos en dormir allí, y hacer un día más en Alvor, para el Lunes llevarla a un taller.
Visto lo visto, y agotados pero contentos fuimos a cernar al pueblo: Qué daño hace el turismo Inglés… Me parece que algo bueno que tenemos los españoles es que hacemos turismo y nos gusta ver los lugares cuanto más auténticos mejor. Los sitios “Colonizados” por ingleses son una reproducción cutre de sus costumbres alcoholico-culinarias. Aun así, entre tabernas irlandesas y pubs pseudoingleses se escondían muchos sitios con encanto. Cenamos de categoría en un hindú (Sí, en este momento pensarás…¿”Pero no acabas de criticar lo foráneo y reclamar lo autóctono”? Y llevas razón, pero se nos antojó al verlo, y pudo más el Tikka Masala al tipismo luso, lo reconocemos) .
Su cenita, su helaito, su paseo, y pa la furgo. Dormimos como niños.
NOCHE: Parking de caravanas de Alvor, al lado del campo de fútbol, la playa y el puerto.











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